El parquet en espiga ya tiene mucha personalidad. Su dibujo crea ritmo, movimiento y un punto elegante que llama la atención incluso cuando el resto de la decoración es sencilla. Por eso, elegir bien las puertas es importante para no competir visualmente con el suelo.
Puertas que equilibran un suelo en espiga
Puertas blancas: la opción más ligera
Las puertas lacadas en blanco funcionan especialmente bien cuando queremos que el parquet sea protagonista. Aportan limpieza visual, reflejan la luz y encajan tanto con espigas claras como con tonos medios. Con paredes claras, además, permiten que puertas y marcos se integren mejor.
Puertas de roble: continuidad y naturalidad
Si buscamos un ambiente más cálido, una puerta de roble puede coordinarse con el suelo sin necesidad de ser idéntica. De hecho, una ligera diferencia de tono suele resultar más natural que intentar copiar exactamente la misma madera.
Puertas oscuras: contraste controlado
En viviendas amplias y luminosas, una puerta nogal o incluso negra puede crear un resultado sofisticado. Aquí conviene que el resto del espacio sea relativamente sereno para que el conjunto no tenga demasiados elementos compitiendo entre sí.
En Madera Style recomendamos observar también el ancho de la lama, el tono de la espiga y la cantidad de luz natural. Cuanto más marcado es el dibujo del suelo, más sencillo puede ser el diseño de la puerta.
La combinación más elegante no suele ser la que añade más detalles, sino la que deja respirar al parquet.
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