Asómate a la ventana. Mira tu terraza o jardín. ¿Qué ves? Probablemente, una tarima de madera grisácea, quizás con alguna tabla levantada, tornillos oxidados o manchas de humedad del invierno. Ahora mismo, tu zona exterior está en la UCI. Y lo peor es que la primavera está a la vuelta de la esquina. Cuando quieras salir a disfrutar del primer sol de marzo, te encontrarás con un suelo que pide auxilio o, peor aún, que te clavará una astilla. Enero es el mes crítico: es el momento de diagnosticar si tu tarima necesita una reanimación urgente (lijar y aceitar) o si ha llegado la hora de jubilarla y elegir un material que se adapte a tu ritmo de vida real.

¿Salvar tu vieja tarima o cambiarla?

El triste despertar de tu terraza de invierno Asómate a la ventana. Mira tu terraza o jardín. ¿Qué ves? Probablemente, una tarima de madera grisácea, quizás con alguna tabla levantada, tornillos oxidados o manchas de humedad del invierno. Ahora mismo, tu zona exterior está en la UCI. Y lo peor es que la primavera está…

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